A estas alturas de la película, 6 meses después de la fecha del supuesto “obligado cumplimiento“, tengo la sensación de que el RGPD es una auténtica pantomima, por lo menos en lo concerniente al cumplimiento online, donde impera un anarquismo total en cuanto a ausencia de autoridad y ausencia de norma, que aunque haberlas haylas, el cumplimiento en el mundo online es prácticamente nulo.

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